El conductor alternativo: "uno no bebe y conduce, todos vuelven a salvo", es una figura que la fundación Alcohol y Sociedad importó hace diez años para sus campañas por un consumo responsable de alcohol, en relación con la seguridad vial.
En marzo de 2010 la Asamblea General de Naciones Unidas proclamó, el período 2011-2020 como el “Decenio de Acción para la Seguridad Vial”, cuyo objetivo general es estabilizar y, posteriormente, reducir las cifras previstas de víctimas mortales en accidentes de tráfico en todo el mundo antes del año 2020.
Las lesiones de tráfico (LT) suponen un grave problema de salud pública, y son previsiblemente evitables. El objetivo de este estudio preliminar, publicado en junio 2011, es estudiar la distribución de las enfermedades crónicas y consumo de fármacos relacionados con el riesgo de sufrir una LT.
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Se llama "amaxofobia" a la fobia a conducir. Un problema que afecta entorno al 33% de los conductores españoles (unos 8,5 millones de personas) en diferentes grados, según el interesante Informe sobre Amaxofobia elaborado por FUNDACIÓN MAPFRE, marzo 2005.
Ser anciano no significa de ninguna manera ser conductor peligroso, depende de factores como la aptitud hacia el volante, la salud y el uso que se hace del vehículo. El proceso natural del envejecimiento impide a algunas personas el que sigan conduciendo por problemas médicos propios de la edad. Todas las personas, en algún momento tienen que plantearse, por seguridad, dejar de conducir.
Los españoles piensan que la velocidad es la principal causa de accidentes, seguida por el alcohol y la distracción. Consideran que lo más peligroso es conducir una moto sin casco, saltarse un semáforo y llevar a los niños sin sujeción. Al mismo tiempo, piensan que mejorar las carreteras e incorporar el "alcohol-lock", que impide arrancar el vehículo si se ha bebido, es lo que más contribuiría a mejorar nuestra seguridad vial.
La Dirección General de Tráfico, aconseja, que si en los estados iniciales de la enfermedad de Parkinson, el enfermo mantiene un adecuado control de los síntomas que le permiten seguir conduciendo, es muy recomendable el establecer un diálogo sincero con su médico, para decidir entre ambos, las pautas de conducción más seguras y que comporten un menor riesgo.
Debido al crecimiento de la edad poblacional y a la mayor disponibilidad de automóviles en personas de edad avanzada, nos enfrentamos en los próximos años a un progresivo envejecimiento de la población conductora de vehículos. Esto repercute en que cada vez haya más conductores que pueden tener un deterioro de sus habilidades cognitivas o un trastorno motor con reducción de los reflejos...